En el barrio al que voy a darle clase al Pequeño Tirano hay sitios mucho más peculiares de lo que pueda parecer a simple vista. Ese barrio tan respetable que hasta el DIA te lleva la compra a casa y sus cajeras sonríen esconde más de uno y más de dos secretos. Esconde un mini club de bridge que sólo se deja ver sobre las 6 de la tarde tras levantar una cancela de las de tipo frutero que hacen ese ruido espantoso de rozar de metales que no encajan bien. Llega una riada de señoras de bien, todas con su pareja, sus perlas, su tinte Loreal Recital Preference 7.1 rubio ceniza y sus bolsos Kelly. Señoras que se merecerían un grupo de Facebook del tipo Señoras que juegan al bridge en un local cladestino y beben ginebra wet . Me quedo en la esquina de la frutería viéndolas entrar. Me pregunto qué contraseña sería la apropiada a un club así. Pienso en mi abuela y me vienen a la cabeza "cocreta", "almóndigas" o "muñuelos". Cualquiera me vale. Me río mientras enfilo hacia la casa del tiranito. Y llego al segundo lugar peculiar de este barrio acomodado y formal, otro lugar con persiana metálica que solo abre de cuando en cuando. Sin escaparate, ni estridencias. Un ventanal con un cortinón y una puerta anodina. Un cartelito con un nombre inglés en la columna de la derecha. Buscando y rebuscando descubro que al parecer es un local de organización de eventos, fiestas o actos de prensa. Claro, de ahí algún día que he salido tarde y he visto una luz azulada tras el cortinón y gente muy peculiar entrando por la puerta. Vaya, y yo que pensaba que era un local de esos swinger en los que intercambiar a la parienta como si fuera un cromo de los Pokemon. Según la web, lo mismo te hacen un evento-igloo como recrean una sala de las Mil y Una Noches. La luz azul debía ser la fiesta-igloo. Y después de estos sitios escondidos en el barrio tradicional, antes de enfrentarme a los leones, siempre me paso a ver a Blas. ¿Quien puede jugarse la vida y la cordura sin la mejor tarta de queso del mundo? O las magdalenas, las napolitanas de chocolate, la tarta de manzana, la tarta de quajada,... mmmm... qué rico.
miércoles, mayo 05, 2010
Tras la persina metálica
Desde Kikel... Lady K a las 10:01
Etiquetas: Deshojando margaritas, Miradas
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3 comentarios:
y los roscones...
mmmmmm
(también conozco el barrio)
besos a pincho,
K
golosas!!! jajaja!
Nares, te tengo que llevar para que veas y creas ... y mira que tú eres más de salao
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