Las chicas tristes vuelven a ser tendencia esta primavera-verano. Vuelven a estar de moda. Son las preferidas de los acordeonistas sabineros del metro y de los camareros de repuesto, vuelven a beberse los bares entre semana. Vuelven las chicas tristes con carrerilla desde el fondo de armario al que estaban relegadas. Vuelven a tener sentido, ganas y fuerzas. Vuelven, ya están aquí y se beben la noche para no pensar en esa cama fría a la que tienen que volver. No quieren pensar, solo seguir hacia delante y rebasar la carrera a la semana por medio cuerpo de ventaja y varios litros de vodka. Llegar a la meta del fin de semana con el alma intacta, las ojeras tatuadas y el cerebro anestesiado. Esperando a que las esperen, huyendo de sí mismas adentrándose en la noche.
jueves, junio 17, 2010
Juércoles
Desde Kikel... Lady K a las 17:01
Etiquetas: Pensando en voz alta, Susurros que me trae el viento
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1 comentarios:
Muy crudo. Y muy real. Si te parece, te seguiré desde mi rincón.
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